“Al llegar febrero todo es alegría…” Es como si la canción se hubiera compuesto
o se interpretara pensando en La Vega.
Es en el carnaval actividad donde se desbordan a plenitud todas las
manifestaciones folclóricas y culturales de este pueblo cibaeño.
El carnaval de La Vega, como todo el carnaval dominicano, tiene influencia de
los carnavales de las Carnestolendas de España, y el fuego y el agua, de los
países fríos, así como de nuestra herencia africana.
Los historiadores ubican el 1510 como el año cuando tuvo su inicio el carnaval
en la Vega., se trató de una recreación de moros y cristianos que hiciera el
clérigo Álvaro De Castro.
El ingeniero César Arturo Abreu, presidente de la Unión Carnavalesca vegana,
UCAVE, quien además es un investigador de todo lo relacionado con las costumbres
de este pueblo, señala que a través de los siglos hubo otras manifestaciones que
fueron perfilando lo que es hoy el carnaval.
Explica que a principios del siglo XX hizo su aparición desde Villa Rosa un
grupo de la sociedad del Acero, que en ese entonces dirigía Alfredo Scariona.
Durante la Era de Trujillo el carnaval se vio sujeto a las restricciones de la
época, como sucedió con todo, pero luego de la caída de la dictadura la
actividad adopta manifestaciones sociales, culturales y revolucionarias. En la
década de los años 70 surgen los personajes y comparsas populares que
constituyen en la materia prima del carnaval vegano.
En el año 1980 el carnaval vistió sus pantalones largos, cuando la entidad
PROVEGA lo llevó al desfile que organiza la Secretaria de Turismo en Santo
Domingo y se llevó la mayoría de los premios.
Al año siguiente se conformó el primer comité organizador, con los auspicios del
Instituto Vegano de Cultura. En el 1988 se constituye la Unión Carnavalesca
Vegana, UCAVE, organismo que agrupa a los diablos cojuelos, comparsas y
personajes que participan en el carnaval. Esa entidad fue incorporada mediante
el decreto No. 386-91 del Poder Ejecutivo.
Principales grupos de carnaval.- El primer grupo que se formó fue el de Los
Broncos, nombre que se les dio el pueblo debido a la forma violenta en que
entraban a las zonas carnavalescas.
Ha otro grupo, compuesto solamente por mujeres, que lleva por nombre Las
Amazonas.
A los anteriores Las Fieras, Las Hormiguitas, Los Panzudos, Las Gacelas, Las
Panteras, Los Rocky, Los Cuevas, Los Cavernarios, Los Tigres, Las Plagas, Los
Pieles Rojas, Los Gredas, Los Chilúas, y el Grupo Carnaval 47, en honor a la
serie de La Vega.
Otros grupos son: Los Leones, Los Pavitos, Los Guerreros, Los Bárbaros, Los
Mellizos, Las Saetas, Los Punios, Los Leones, Las Máquinas, Los Ángeles y Los
Bestiales.
La mayoría de los nombres sugieren el estilo agresivo con que se manifiesta esta
actividad; de ahí la inquietud de los organizadores y del Ayuntamiento en
precaver cualquier acción violenta.
Así, como bien expresa la escritora vegana Patria Quisqueya Concepción, ellos
salen de sus diferentes cuevas, (lugar donde se disfrazan y comienzan a lanzar
sus cargas de colores y algarabías. Todos al toque de la sirena corren hacia una
dirección: el parque Duarte de La Vega).
Cada febrero es igual o mejor. La Vega vive y disfruta su carnaval.
El carnaval hoy
Para que el carnaval vegano se revista de la brillantez que lo caracteriza la
preparación abarca todo el año. Desde que finaliza febrero ya los amantes de la
actividad están planificando lo que harán el año siguiente.
La aspiración de los organizadores es que cada vez haya más calidad, y por eso
se invierten millones de pesos. Son muchos los elementos que se incorporan a los
disfraces y caretas. Hay artesanos dedicados exclusivamente al diseño y la
confección de estas piezas. Además, es ya una tradición no repetir nada de lo
usado anteriormente, sino recurrir a la creatividad permanentemente.
Aunque la Unión Carnavalesca Vegana es la entidad que tiene que ver con todo lo
relativo a esa fiesta, cada año se elige un comité organizador, el cual es
presidido por el síndico, en el entendido de que, como ejecutivo municipal, es
el funcionario facultado para ordenar el cierre de las calles y de brindar otras
facilidades que se requieren para las celebraciones.
Desde 1988 se elige anualmente al Rey del Carnaval, que se corona a inicios de
febrero. Participan cuatro actores fundamentales: las comparsas, los aguanta
vejigazos, los diablos cojuelos y el espectador, quien vive y disfruta de su
fiesta.
La celebración del carnaval envuelve otras actividades festivas, culturales y
deportivas, como conciertos, exposiciones, bailes, reconocimientos, presentación
de artistas populares, etc.
Los grupos se presentan en Santo Domingo, un día escogido para esos fines, que
no coincida con el desfile del carnaval que organiza la Secretaría de Turismo,
en el cual los veganos ya no participan.
Durante la celebración del carnaval de La Vega, está prohibido el uso de
botellas de vidrio, armas de fuego y armas blancas.
El Ayuntamiento tiene prohibidas, además, las vejigas fuertes; este accesorio
debe ser hecho de cuatro cascarones de vejiga de vaca y no pueden tener ningún
objeto extraño o que sea cortante. Tampoco, exceso de aire. Con la finalidad de
proteger a la población, las vejigas que no reúnan los requisitos, son
confiscadas.
La actividad final es el gran desfile, en el cual todos se quitan la careta y
los disfraces. Luego se realizan los reconocimientos a los grupos, comparsas y
personalidades colaboradoras o que, a juicio del comité organizador, sean
merecedores de distinciones.
El día 6 de febrero de 1977, el Carnaval Vegano fue reconocido por la Cámara de
Diputados como (Patrimonio Folklórico de la Nación).
Los elementos del carnaval
Yanio Concepción, otro estudioso de las costumbres y tradiciones veganas,
explica los elementos característicos del carnaval.
(La careta del diablo cojuelo puede representar la típica cara del diablo
europeo, una cabeza de animal o escapar hacia el mundo de la fantasía para
representar facciones antropomorfas; ella es fea y bella, terrorífica bondadosa,
seria y alegre, pero más que nada es burlona).
Con respecto al disfraz nos señala que (consta esencialmente de un pantalón
ancho ajustado a los tobillos; una camisa ancha de grandes mangas, que se
ajustan en la cintura y en las muñecas, terminando abajo en una faldilla, un
capuchón que es denominado galocha, el cual cubre la cabeza y cae por la
espalda; estas prendas son confeccionadas con la tela brillante y cosidas en
éstos cientos de cascabeles, una careta para cubrir la cara y una vejiga para
golpear)
Los diablos cojuelos adoptan diferentes nombres de acuerdo con el lugar. Por eso
en Cabral se les llaman Cachúas; en Montecristi, Toros y en Cotuí, Papeluses.
El folclorista Fradique Lizardo, ya fallecido, (citado por Mario Concepción)
abunda sobre las caretas de los diablos, y al respecto dice: (las caretas son
muy bien hechas; es en esa ciudad (La Vega) el único lugar en que se encuentran
caretas móviles, o sea, que hacen que la mandíbula se mueva y aparezcan los
dientes).
El más popular de los careteros veganos fue Felipe Abreu, quien no solamente
trabajó para sí mismo, sino que se convirtió en el maestro forjador de la
mayoría de los que se disfrazan.