El uso del término "Afro-Dominicano" en el vocabulario popular Quisqueyano ha
brillado por su ausencia ya que el patrimonio africano dentro de sus costumbres
siempre se ha negado. En cambio se ha adoptado una identificación de cultura y
tradición a imagen europea o española. Esta extraordinaria habilidad de negar
las influencias africanas reflejadas en aspectos de la vida cotidiana dominicana
como en la fisonomía de su gente, su variada gastronomia, y las muchas leyendas
de folklore, se enfatiza aún con mas claridad en la tradición musical del país.
Varios individuos prominentes en el campo de la música criolla como el maestro
Rafael Solano (Ahora!, No. 632.1975) y el compositor Luis Alberti. (Ahora!
No.633.1975) han declarado que el merengue no tiene ninguna influencia africana
en sus elementos percusivos y rítmicos, negando así el aporte directo
transatlántico del África esclavo, o por injerto haitiano. A pesar de su
rechazo, esta tradición afro-dominicana donde elementos africanos se funden con
componentes dominicanos ha sobrevivido en segmentos aislados del país. En el sur
encontramos a Villa Mella, La Romana, Barahona, y San Pedro de Macorís. En las
provincias del norte se hallan San Francisco, Samaná, Sabana Grande de Boyá y
Villa Altagracia (Ahora! No.594.1975).
¿Hasta qué punto este folklore derivado de la cultura negra puede
considerarse dominicano?. Como hemos mencionado antes, estas contribuciones
africanas fundidas en costumbres que consideramos criollas no han sido
reconocidas como identidad propia nacional. Sin embargo, durante las últimas dos
décadas, la conciencia dominicana ha estado cuestionando su identidad criolla
gracias a los esfuerzos de grupos como Convite. Este grupo mayormente integrado
por músicos intelectuales, sociólogos, antropólogos, etnenomusicólogos y
miembros del movimiento dominicano de Nueva Canción aportó al pais durante la
época de los 70s, su mas grande contribución al retar a la conciencia dominicana
a un confrontamiento directo con su herencia africana.
El tema fue dialogado por uno de su portavoces, el sociólogo dominicano
Dagoberto Tejada en dos conferencias. La primera occurrió en 1976 bajo el título
"Origen y Evolución del Merengue" siendo seguida dos años después por "Encuentro
con el Merengue" (Pacini-Hernández 1995). Basados en estudios de investigación
extensa sobre las raíces folklóricas dominicanas, Convite elevó a un nivel
nacional el reconocimiento y la importancia de la aportación africana a la
cultura dominicana.
El colectivo dominicano nunca dió a luz un movimiento que realce y celebre la
contribución africana y que a la misma vez exhiba con orgullo los aspectos y
costumbres de origen africano (movimiento de Negritud), como han surgido en
otros países del caribe y de las Americas tales como Cuba, Puerto Rico, Haití,
Jamaica ,Trinidad , los Estados Unidos y el Brasil.
Sin embargo, no cabe dudas que hoy la conciencia dominicana en su búsqueda de
identidad nacional esta redefiniendo su caracter étnico a la luz de estudios
científicos, intercambios culturales importados por la diáspora dominicana del
norte, y contribuciones artísticas como las del compositor y poeta Juan Luis
Guerra .
Este contemporáneo de la música popular dominicana al junto de otros ya
mencionados, seguirán retando la establecida imagen dominicana a reevaluar su
posición tradicional frente a sus raices y herencia africana.