Marcio Veloz Maggiolo
La isla De Santo Domingo Antes De Colon
Los taínos usaron de un instrumental simple, pero funcional para el
procesamiento de sus productos y para la producción misma. Como pueblo
agricultor y recolector desarrolló la modalidad de cultivo de carbohidratos, no
basaron su economía en los granos, puesto que sólo el maíz se informa para las
Antillas como tal, pero incrementaron el cultivo de raíces de zona tropical,
como puede apreciarse en el listado antes redactado.
La yuca, su principal producto agrícola, era procesada para lograr el llamado
“casabe”, pan
que era el resultado de un proceso tecnológico milenario que parece haber tenido
su origen en la costa norte de Colombia antes del 1500 antes de Cristo, cuando
grupos indígenas experimentaron por vez primera, en el sitio Rotinet, estudiado
por Carlos Angulo, extrayendo el jugo de la yuca amarga y usando sus residuos
para calentarlos hasta convertirlos en una sólida torta de variado tamaño. La
tecnología incluye el rallado o guayado de la yuca, generalmente de la variedad
amarga, que contiene veneno tal como al ácido cianhídrico; luego de este rallado
se exprimía en el llamado “cibucán”, una manga tejida de fibras de palma dentro
de la cual se colocaba la masa para exprimirla hasta quedar casi seca; tras este
proceso se procedía a cernir la harina de la yuca en cernidores hechos de fibra
vegetal, luego venía la colocación de la masa sobre el burén o budare puesto
sobre el fuego, secándose y compactándose la torta llamada casabe. Con el
exprimido de la yuca se eliminaban almidones y sustancias tóxicas que acababan
desapareciendo en la cocción. El jugo de la yuca, fermentado, era la base de
bebidas espiritosas, y al fermentar perdía también su acción tóxica.
En cuanto al otro tipo de alimento que es la guáyiga, estudiado ampliamente en
capítulo anterior, resumimos señalando que rallada su raíz, tóxica también, en
lajas de coral que hacían las veces de guayos, la masa sufría un proceso de
supuesta putrefacción llenándose de larvas que ya en su estado casi de eclosión
eran aprovechadas amasando las mismas con la masa de guáyiga, y creando bolos
alimenticios ricos en carbohidratos y proteínas.
El montón agrícola fue una de las técnicas más brillantes de los taínos. Aunque
fue heredada de grupos anteriores como los ostionoides, la misma fue
perfeccionada. Se acumulaban los desperdicios mezclados con tierra suelta, y
sobre estos montículos se producía la yuca y parte del maíz. La técnica del
montón o montículo agrícola también fue común hacia el siglo IX en Venezuela, el
norte de Colombia y las Guayanas.
La recolección de mariscos, frutos, bayas, y productos naturales, fue
fundamental entre los taínos. Ellos perfeccionaron la pesca con redes grandes y
nasas; usaron de anzuelos de hueso, y establecieron en los caños y
desembocaduras bajas el sistema de “corrales de pesca”, plantando estos
corrales, hechos de varas verticales muy unidas, en los sitios por donde pudo
escapar la pesca o por donde buscaría salida una vez cercada. Los corrales son
una técnica común entre los actuales warao de Venezuela, en algunos sitios de
las desembocaduras del río Orinoco, como el caño Mánamo y otros.
La recolección de mariscos fue fundamental entre los taínos. Así mismo la
cacería de iguanas (Cyclura cornuta), la captura de varias especies de roedores
llamados hutías o jutías (Isolobodon portorricensis, Plagiodontia aedium, etc.)
y también la pesca de altamar como la de tipo costero, fueron renglones
importantes.
Entre los instrumentos fundamentales de la cultura taína está la coa o palo
plantador, utilizado para perforar la tierra sobre la que se ha de echar el
grano. El maíz era sembrado con coa, y el artefacto, usado para la siembra de
granos en Mesoamérica, parece haber pasado a las Antillas tardíamente como parte
del cultivo de maíz. Las hachas pulimentadas y en forma de pétalos (petaloides)
fueron quizás el artefacto de uso común más utilizado. Enmangadas, estas hachas,
colocadas perpendicularmente podían ser usadas como coas, y según sus tamaños se
usaron como raspadores para cortezas y para desbrozar bosques y conucos. El arco
y la flecha se usaron en la cacería, lo mismo que el llamado propulsor o atlatl,
nombre último dado a este artefacto por los grupos mejicanos.
La vida cotidiana taína se desarrollaba en tres grandes fases: la fase agrícola,
en la que la mujer era fundamental; la fase de caza pesca y recolección, en la
que el hombre tenía las grandes responsabilidades, y la fase religiosa o ritual,
también manejada por el hombre. El trabajo estaba dividido por sexo y edad, y
los niños ayudaban a las mujeres en el trabajo del conuco y los sembradíos,
haciendo muchas veces la función de guardianes en los conucos para evitar el
ataque a la agricultura de aves negativas para la misma, fundamentalmente en los
sembrados de maíz. La casa indígena del período taíno presentaba un mobiliario
simple: bancos o asientos de madera, que en el caso de los caciques eran
totalmente ceremoniales y decorados primorosamente, hamacas, calabazas colgadas
para ser usadas como recipientes de líquidos, fogones cerca de los rincones de
la vivienda, una “vajilla” de pocas piezas de barro, algunas bien decoradas y
muy representativas de deidades del grupo, así como macutos, canastas, cuerdas,
objetos de cestería y otros. La hamaca era el mueble más importante de la
vivienda taína, puesto que era cama y asiento a la vez; sobre la misma tanto se
podía procrear como descansar en cualquier momento. Como en el caso de los
grupos indígenas actuales de la selva tropical, los perros fueron importantes
como compañeros de la comunidad taína.
Desde el punto de vista del transporte, los ríos y los ámbitos marinos
navegables en las zonas costeras, fueron elementos de contacto, usándose para
ello la canoa. Hecha generalmente de un solo tronco, la canoa podía tener
diversos tamaños, y las hubo que transportaban hasta cien personas. Los anzuelos
y redes y las lanzas de madera endurecidas al fuego para figar peces fueron,
además de la nasa, instrumentos también de pesca. El llamado “arte taíno” tiene
así su explicación en los modos de vida de los grupos precolombinos. Tanto en
los aspectos básicos de subsistencia, como en los elementos dedicados al ritual,
los taínos usaron de la decoración y la secuencia de motivos tradicionales en su
arte, como distintivo de una tradición que se revela en el estilo que I. Rouse
denominó como “Boca Chica”, con sus características “chicoides”.